UNIENDO INTERESES EN COMÚN PARA AMAR Y SERVIR

Dios nos ha dado dones, intereses, habilidades y talentos. Él puede usar cada uno de esos dones para acercarnos más a Él y a los demás, e incluso llevarnos a aventuras alrededor del mundo para verlo obrar.

La semana pasada tuvimos el privilegio de colaborar con un equipo de GlobalX de Atlanta, Georgia, quienes sirvieron junto a nuestro Programa Ecuestre. Ellos decidieron formar parte del equipo debido a su interés y amor por los caballos. Ese interés en común los unió mientras servían y aprendían junto al personal y los niños de La Casa.

Los niños reciben clases de equitación semanalmente. Hay muchos beneficios: aprenden responsabilidad al cuidar de los caballos que montan y desarrollan confianza mientras manejan un animal mucho más grande que ellos. También aprenden a reconocer y controlar sus emociones, ya que los caballos reflejan lo que ellos sienten. Para muchos, los caballos se convierten en un lugar seguro donde pueden comenzar a confiar nuevamente cuando toda confianza ha sido quebrantada. Nuestro programa de equitación terapéutica se ha convertido en una parte importante del proceso de sanidad de muchos de los niños.

Este equipo de diecinueve adultos mostró curiosidad y disposición para aprender acerca de La Casa y de los desafíos que enfrentamos mientras buscamos brindar cuidado a los niños que han sido confiados a nosotros por una etapa de sus vidas. Conocieron a nuestros vecinos, jugaron con los niños e interactuaron con gran parte de nuestro personal. Pero también realizaron un arduo trabajo ayudando a construir la base para la futura estructura de techo sobre la pista de equitación, la cual ayudará a proteger del fuerte sol tropical mientras los niños montan. Lijaron y pintaron postes de acero, cavaron hoyos y colocaron los postes en posición, asegurándolos con cemento mezclado a mano. Otros lijaron y sellaron nuevamente la cerca de madera alrededor de la pista para protegerla del clima extremo por un año más. Sin embargo, estoy segura de que muchos dirían que su parte favorita fue observar a los niños durante sus clases de equitación, ayudar a dar una lección a nuestros más pequeños y disfrutar de la última tarde jugando juntos.

Nos encantó ver cómo Dios unió los corazones de personas con intereses similares para servir juntos y hacer crecer Su ministerio aquí en El Salvador. ¡Gracias, equipo ecuestre de GlobalX, por su amor y servicio!