En los últimos meses, hemos compartido con ustedes el por qué del papel de nuestros padres de hogar. Los niños bajo nuestro cuidado provienen de familias destruidas, por varias generaciones. Ellos necesitan restauración. Nuestros padres de hogar son, sin duda, piezas clave para modelar la vida del hogar, la vida familiar y proporcionar un entorno seguro y estable para que los niños a los que servimos crezcan y sanen. Acoger a niños provenientes de situaciones difíciles, que han experimentado un trauma que la mayoría de nosotros esperamos no encontrar nunca en este mundo quebrantado, significa manejar una gama de comportamientos, actitudes y arrebatos e incluso problemas mentales, ya que la perspectiva del mundo de los niños ha sido contaminada. El  trauma crea un impacto en el funcionamiento del cerebro. El cuidar de los niños que han pasado por esta experiencia requiere aprender a manejar estas situaciones de una manera que muestre empatía, amor y firmeza. Requiere modificar la forma en que los padres de hogar quizás han tratado los comportamientos de sus propios hijos biológicos. Requiere corazones abiertos a los cambios e incluso a la ruptura. Requiere preguntarse a uno mismo: «¿Estoy dispuesto a cambiar?».  No es un trabajo para el que muchos de nosotros estemos dispuestos a levantar rápidamente la mano. Parte de nuestra responsabilidad en el ministerio es proporcionar oportunidades para que estos padres de hogar tengan tiempos de descanso para ser tan efectivos como puedan ser en el hogar.

 

Así, en cada uno de nuestros hogares, tenemos un Asistente del Programa al que nuestros niños llaman «Tía» o «Tío». Estos asistentes están cubriendo por las tardes para ayudar con los deberes, llevar a los niños a jugar fuera, jugar a juegos de mesa y ser una hermana o hermano mayor para los niños. Escuchan el corazón de los niños y quizá les den consejo si se lo piden. Ayudan a los padres a gestionar un sinfín de tareas y deberes con los niños en el hogar. Están para servir de apoyo cuando uno de los niños necesita toda la atención de los padres. Pero también ayudan a proporcionar cuidados para que el padre o la madre del hogar pueda ausentarse durante un día completo, asumiendo las responsabilidades en el hogar. El tiempo libre es esencial para ayudar a nuestros padres de hogar a equilibrar el difícil papel de estar de disponibles las 24 horas del día para los niños que necesitan cuidados especiales. Les proporciona un tiempo de desconexión, tiempo para atender a sus propias familias y les ayuda a ser capaces de mantener el ritmo del día a día.

Estamos agradecidos por el papel que desempeña cada uno de nuestros Asistentes de programa en el apoyo a los padres de hogar. ¡No podríamos lograrlo sin ellos!